miércoles, 1 de agosto de 2012

Alegato de fiscalía. 8.68 Masacre de calle Catriel.


Caso “masacre de Catriel”: bajo esa denominación voy  a abordar la secuencia de hechos que comenzaron el 25/6/76 con el secuestro de Juan Carlos CASTILLO, Pablo FORNASARI y Oscar GATICA, luego continuaron con el secuestro de Zulma MATZKIN –casi un mes después- y de Mario Manuel TARCHITSKY –el 20/7/76-. Todos ellos estuvieron cautivos en CCD del Área 511 y  fueron fusilados el 4/9/76 en Catriel 321 de esta ciudad. Eran militantes políticos, eso fue lo que detectó la Inteligencia militar y a partir de allí determinó las acciones que culminaron con la muerte de los nombrados.
En el caso de CASTILLO y FORNASARI, fueron secuestrados el 25/6/76, junto con GATICA cuando circulaban por la ruta 22 entre Médanos y Bahía Blanca. El jefe del operativo fue el capitán OTERO, del Batallón de Comunicaciones 181 a quien FORNASARI conocía, quien luego de constatar en un listado que tenía que incluía a CASTILLO, decidió secuestrarlo. Eso también habla que los “inocentes controles de ruta” que tanto mencionan los acusados estaban lejos, en principio, de ser tantos –si no hubieran sido las rutas más controladas del mundo- porque a la vera de la ruta y controlando han estado MANSUETTO, MENDEZ, el personal del Batallón de Comunicaciones, cada oficial indagado en autos. Y acá ha quedado claro que el “control de ruta” -si hubo- incluía el listado de personas a secuestrar, y el secuestro mismo.
CASTILLO, FORNASARI y GATICA fueron llevados al Batallón de Comunicaciones 181, allí  interrogados bajo torturas.
El primero en ser llevado a otro CCD fue CASTILLO.  FORNASARI y GATICA permanecieron en el Batallón hasta el 27/6 cuando los trasladaron a otra celda.
FORNASARI pudo sacar una carta dirigida a su esposa, que está incorporada a la causa. Allí les tomaron fotografías y finalmente el 2/7/76 FORNASARI fue vendado y llevado a “la escuelita”.
GATICA continuó en el Batallón de Comunicaciones 181, siguió torturado e interrogado acerca de su relación con los otros y luego liberado. Nunca más volvió a ver a FORNASARI ni a CASTILLO. Estas circunstancias fueron relatadas por el propio GATICA ante el Tribunal, oportunidad en la que dijo que conoció la muerte de sus compañeros por la noticia del diario. Nunca creyó la versión de los medios porque sabe en qué condiciones estaban ambos.
FORNASARI y CASTILLO quedaron en “la escuelita” hasta el 4/9/76 cuando lo sacaron para fusilarlo.
Liliana MORCIA la esposa de FORNASARI, dio cuenta de las gestiones realizadas por la madre de éste; declaró que en 7/76 TAUBER le dijo que FORNASARI había estado secuestrado allí y le mostró una documentación supuestamente firmada por su hijo, que daba cuenta que había sido liberado. Para ese entonces FORNASARI estaba en “la escuelita” a pocos metros del lugar, donde estaba TAUBER mintiéndole a los familiares.
La próxima noticia que tuvo la madre fue la nota publicada en el diario sobre el “enfrentamiento” que había tenido su hijo con las fuerzas militares.
A partir de las torturas aplicadas a las víctimas, personal del V Cuerpo hizo un allanamiento en el domicilio donde vivía FORNASARI –Sarmiento 1502- el 24/7, también identificada por VILAS como una de las “casas operativas”.
Respecto de CASTILLO declaró su hija que nació 20 días después de haber sido fusilado su padre, y las declaraciones de Lilia Blanca SERRANO y Ernesto Manuel CASTILLO se incorporaron por lectura y dan cuenta de las gestiones realizadas por sus familiares. María Elisa dijo que fue criada por sus abuelos, su madre también fue secuestrada y continúa desaparecida, al igual que su tía Ana María CASTILLO  y su esposo, asesinados por la dictadura.
En el caso de MATZKIN fue secuestrada en Alsina 19, 4º piso, el 19/7/76 en horas del mediodía. MATZKIN fue llevada al CCD “la escuelita”, interrogada, torturada y sufrió agresiones sexuales según declaración testimonial de AURE, MENNA, STAHELI, PEDERSEN. El testimonio de TEJERA dio cuenta del procedimiento para recibir el cadáver.
Luego de producido el secuestro, Osvaldo SIERRA un oficial del Departamento 2 de Inteligencia a cargo de ALVAREZ y TEJADA, pide los antecedentes de la víctima, empezó la búsqueda de información para desarrollar interrogatorios y torturas sobre ella.
Susana MATZKIN relató como tomó conocimiento de que su hermana fue ultimada en Catriel 321. Aclaró también que el cuerpo de su hermana fue ingresada a la morgue como NN y que recién el 21/9 pudieron conseguir autorización para su inhumación.
TEJERA declaró en este juicio que hizo el reconocimiento del cuerpo y que había presencia militar dentro del Hospital.
TARCHITSKY fue secuestrado la noche del 20/7/76 en su domicilio de calle Salta 549, desde  allí una vez reducido fue llevado al CCD “la escuelita”, tanto él como Zulma MATZKIN, además de las torturas, fueron hostigados especialmente por su condición de judíos. Ello se acreditó con los testimonios de STAHELI y PARTNOY. STAHELI escuchó cuando “laucha” lo obligaba a decir que además de MONTONERO era sionista. TARCHITSKY también fue retirado del CCD el 4/9 y conducido a la calle Catriel, donde los cuatro serían fusilados.
Los cautiverios previos están probados por diferentes fuentes.
El fusilamiento está comprobado, estuvo a cargo del equipo de lucha contra la subversión al mando de IBARRA, estuvo Jorge MASON quien era Jefe de una de las secciones. Se trató como el resto de los casos, de un montaje destinado a encubrir la esencia verídica de los hechos. Esto lo acreditaron los testimonios de MONACO, MANUEL, OTERO, FERNANDEZ, MARTINEZ, VEINTICINQUE, vecinos del lugar donde ocurrieron los hechos. PORRAS propietario de la casa deshabitada y MARTINEZ FALCON, administrador del mismo, dieron incluso la ubicación de los cuerpos y cómo habían quedado. También corroboraron que el Ejército quedó a cargo del lugar.
La operación psicológica consistió en una publicación en el diario La Nueva Provincia, el 6/9/76, de una nota titulada “Cuatro extremistas abatidos” (exhibe en proyector) donde se menciona el domicilio de calle Catriel 321. Se da cuenta también de información de Inteligencia, dice que analizada la documentación secuestrada en el lugar, se estableció que los delincuentes subversivos abatidos pertenecían a la organización  declarada ilegal en segundo término, dos de los cuales fueron identificados como FORNASARI y CASTILLO. La nota dice que otros dos delincuentes subversivos no habían sido identificados todavía.
Estas operaciones de acción psicológica quedan comprobadas si uno se pregunta: ¿por qué LNP publica una noticia en que no puede dar la identidad de dos de las víctimas, no puede decir a qué organización pertenecían, quiénes actuaron, quiénes suministraban información, ni quién firmaba los partes? Descartada la “acción inocente de informar”, ante la falta de respuesta a estas preguntas, la única opción es encuadrarlo dentro de la acción psicológica permanente y que tenía al diario La Nueva Provincia como vehículo de imposición de terror a la población. Ninguna de las circunstancias mencionadas allí como los efectos secuestrados ha sido comprobada en la investigación judicial.
El 22/9/76 hay una publicación de LNP donde dice “Identificóse a una de las extremistas abatidas quien resultó ser Zulma MATZKIN”, la identifican con el domicilio de General Paz 237 previo a su secuestro. Luego el resto de las publicaciones da una constante en la referencia a la actuación de supuestos subversivos.
Como actuación judicial incorporada en autos tenemos la causa 103 s/Atentado y resistencia a la autoridad, ese es el enfoque de MADUEÑO a la investigación que nunca realizó. La sola lectura señala hacia dónde iba la actuación: el 1/10/76 se declaró extinta la acción penal.
Sobre la prueba producida en el debate, una de las más importantes es la pericia de Mariano CASTEX que ratificó en todos sus términos ante este tribunal, donde acreditó las lesiones que presentaban los cuerpos y que llevan a la conclusión incuestionable que se trató de un fusilamiento, con las víctimas arrojadas al piso, boca arriba y con ataduras.
La prueba documental se integra también con el expte 103 CFABB el expte.861, la carta de FORNASARI a Liliana MORCIA, el expte. 344.962/92, el expte. 109/10, el legajo de registro de camioneta, legajo CONADEP 7758, legajo SDDHH 146, legajos REDEFA  124, 408, 496.
También obran en la causa memorandos de inteligencia, donde vinculan los casos ZAMPINI, San Lorenzo 740 con SOTUYO y MERCERO, y con Dorrego y General Paz. Se trata de una acción concatenada como ya fue explicado.
Agregadas las fichas de Inteligencia donde se sindica a Zulma MATZKIN como integrante de la OPM MONTONEROS. Allí se da cuenta (exhibe) la circulación de información de Inteligencia.
En la causa está la carta de FORNASARI a su mujer, fechada en Bahía Blanca del 28/6/76 donde le dice que está detenido en el Batallón de Comunicaciones 181 de Bahía Blanca. Menciona a CASTILLO. En otro tramo de la carta reconoció a OTERO como uno de los que lo detuvo. Luego hace un pedido desesperado “vení a ver si podés  hacer algo por mí, si vos no podés por el estado de la nena que venga tu viejo, mi viejo… que vengan todos los posibles así todos ven y saben que estoy aquí”. Un intento desesperado de salir de esa clandestinidad. Termina con la expresión de sentimientos de la víctima hacia su mujer.
En síntesis quedó probado que CASTILLO y FORNASARI, fueron secuestrados el 25/6/76 en la Ruta 22; desde allí trasladados e ingresados al Batallón de Comunicaciones 181, donde permanecieron en cautiverio, torturados e interrogados hasta fines de junio, principios de julio de ese año, luego trasladados al CCD “la escuelita” donde siguieron sometidos a torturas e interrogatorio. Quedó también probado que  Zulma MATZKIN fue secuestrada el 19/7/76, trasladada a “la escuelita” y torturada allí, desde donde fue sacada para ser fusilada el 4/9/76. Lo propio ocurrió con TARCHITSKY: su secuestro el 20/7/76 y luego de su cautiverio en el CCD, donde fue torturado e interrogado, fue trasladado al domicilio de Catriel 321, lugar donde fueron fusiladas las cuatro víctimas por parte del equipo de lucha contra la subversión, el 4/9/76.
En cuanto a las fotos de las víctimas (exhibe), cuando hablamos de  toda esta actividad de Zonas, Subzonas y Áreas, toda ella termina en el cuerpo de las víctimas, en la última imagen de ellos como jóvenes acribillados por el Terrorismo de Estado, lo cual es plena responsabilidad de los aquí acusados.
Cada una de estas acciones culminan en lo que se ve: jóvenes que no pasaron de esos años, llenos de tiros, como parte de una política estatal calificada como Terrorismo de Estado y que tiene su manifestación en los cuerpos de las víctimas y en los sentimientos de sus familiares, quienes están todavía hoy buscando justicia y que obviamente sienten la ausencia de esas personas, de modo constante cada día.